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La Coctelera

Soria

¡Casi se me había olvidado! ¡Mi última bitácora!

La semana pasada fuimos a Soria con el profesor Larrañaga. Salimos de Madrid a las 8:45, un poco tarde con la esperanza que más gente viniera, pero al final éramos un grupo pequeño en un autobús demasiado grande. Viajamos primero a Silos a visitar el Monasterio Benedictino de Santo Domingo. Vimos el claustro románico y estudiamos un poco la arquitectura en ella. También vimos un poco de cómo vivían los monjes en aquellos tiempos y como viven ahora. Para terminar la visita fuimos a ver los monjes mientras rezaban y cantaban gregorianos. Fue muy interesante pero me dio una sensación peculiar.

Montamos el autobús enorme para seguir hasta la Fortaleza de Gormáz donde se encuentra un castillo de Soria encima de una colina muy alto. Fue muy importante en la reconquista cristiana de la frontera del Duero en el siglo X. Debido a su localización y los muros que lo rodeaban es difícil imaginar que se pudiera haber atacado. Nosotros subimos a verlo a pie, y esto para nosotros, sin armas ni nada fue un reto. (¿Puede ser que la mayoría llevábamos sandalias? De todas formas….)

A continuación fuimos a Tiermes donde encontramos una iglesia románica y un proyecto arqueológico, eso porque allí hay una ciudad románica enterrada que ahora se están excavando hace unos 30 años. Se puede ver un teatro antiguo y partes del acueducto que se usaban hace 20 siglos. Además, se puede encontrar restos de todo tipo, cerámica, partes del techo, escaleras, incluso huesos humanos. Todo eso fue muy interesante.
Además de todo eso, durante el viaje tuvimos el placer de ver un paisaje increíble desde el autobús y desde los lugares que visitamos. El día hacía espectacular y el viaje, a pesar de la ausencia notable de muchos de nuestros compañeros, fue un éxito.

Quería juntar fotos aquí, pero no sé como hacerlo. Si te interesa, mándae un correo y te las enviaré.

Bitácoras

Aquí estamos al final del curso y me doy cuenta de que no tengo mis 13 bitácoras. No parece mucho trabajo (y no lo es) pero la verdad es a lo largo del semestre no pensaba en muchas cosas para decir. Tenía la idea que Lena nos pondría temas específicos más a menudo y no pensaba que tuviéramos escribir en plan “tema libre.” Eso me pasa mucho, sobre todo en mis clases. Tengo ideas y pensamientos pero no los digo porque no los creo muy importante. Mis pensamientos me guardo para mí, nunca he sido muy habladora en clase. La bitácora libre es casi la misma situación, no creo que tenga nada especial para decir. Eso sí, no me importa escribir mis ideas cuando alguien me las pide, de hecho me gusta hacerlo, así que creo que la idea de una bitácora como un trabajo de clase es una idea muy buena. Total que, como este es el primer año de que Middlebury ofrece este curso, tengo un par de sugerencias para fututos cursos de Camino a Santiago y el éxito de las bitácoras. Creo que:

1) debería haber más temas específicos o preguntas para que los estudiantes los comenten, por lo menos eso sirve como una base.

2) deberíamos tener un sistema de intercambio, o sea, leer la bitácora de un estudiante diferente cada mes y comentarla para tener más cohesión entre la clase y para generar más discusión de ideas. De esta manera tendremos más ideas de cosas para comentar en nuestras bitácoras o incluso podemos usar los comentarios como bitácoras.

Como he dicho, creo que las bitácoras son una manera efectiva de trabajar fuera de clase, pero creo que se puede organizar de una manera más efectiva para que todos los estudiantes puedan aprovecharla. Como todo, el práctico hace el maestro.

¡Bueno, ya sólo me queda una, que me guardo para después del viaje a Silos la semana que viene!

El camino de la vida

“Caminar a solas es posible pero el buen andariego sabe que el gran viaje es el de la vida y que requiere compañeros.”

- Hélder Cámara

Hace años un amigo me regaló una placa que pone esta cita. Fue durante una época de mi vida bastante difícil y la he guardado desde entonces para recordarme de donde estuve entonces y a donde he llegado en mi vida. La verdad es que no pudiera haberlo hecho sin mi familia y mis amigos. Bueno, como dice la cita, si pudiera haberlo hecho, pero no pudiera haberlo hecho bien.

La vida es un viaje y por mi parte la puedo comparar con la idea del Camino. Viajo por la vida cargada con mi mochila de todas mis experiencias y lo que he aprendido como herramientas. Pero también hay cosas en mi mochila que no necesito que sólo sirven para sobrecargarme. Es difícil pero necesito aprender quitarme estas cosas. A veces el día es claro, a veces está lloviendo a cántaros y no puede ver adónde voy. Hay cuestas y bajas. A veces el camino es recto a veces parece que hay desvíos que me causan perderme un rato. A veces camino solo, o por lo menos pienso que estoy caminando sola, pero cuando lo necesito siempre puedo encontrar a otro caminante o un bastón para apoyarme. La única diferencia es que mi vida, a diferencia del Camino, no está señalada por flechas amarillas; estas tengo que hacerlas yo.

Cuando decidí hacer el programa de Middlebury en Madrid, no sabía si la decisión fuera la mejor para mi vida en ese momento. Ahora, con el fin del curso, puedo decir que esta parte de mi camino ha sido mi favorita y que no me equivoqué.

Pinto otra flecha.

Viaje a Soria

Ayer se supone que fue la última clase del Camino a Santiago para mí. Afortunadamente no lo es. Cuando Prof. Larrañaga propuse el viaje a Soria estaba muy desilusionada porque pensaba que no podría ir debido a conflictos del horario. Prof. Larrañaga es tan dinámico dentro de la clase que me daba peña que no pudiera asistir a una excursión dirigida por él. Pero, con un poco de retuerzo a los horarios de los exámenes finales parece que podré ir.

El plan es salir de Madrid primero para Silos donde veremos un claustro que contiene iconografía muy particular de Santiago y oír auténtico canto gregoriano. Luego de Silos seguiremos a la Fortaleza de Gormáz para ver los castillos antiguos de Soria. Si tenemos tiempo continuaremos a Tiermes donde hay una antigua ciudad Romana y también una iglesia románica.

Parece un viaje genial y una manera ideal para concluir el curso. Ver fotos y deposititos no es lo mismo como visitar los sitios de que tratamos en clase.

Trabajos finales

Al final he decidido elegir un tema para mi trabajo final, puesto que no he podido ver con mucha claridad y con mis propios ojos las fachadas diferentes de la catedral de Santiago de Compostela. Quizá un trabajo personal en el fututo…quizá.

Otro tema que me ha interesado mucho a lo largo del curso y que sin duda relaciona con arte y el Camino es el de las representaciones diferentes de Santiago. Las tres imágenes más vistas de Santiago son de Apóstol, Peregrino y Matamoros. Las tres son interrelacionadas pero distintas a la vez. Son imágenes del mismo hombre hechas con propósitos diferentes, según los intereses de la Iglesia o de la moda de la época.

Después de investigar el tema un poco me di cuenta de que la iglesia católica está llena de propaganda de que hasta ahora nunca pensé en ella. Aceptaba la iglesia con sus imágenes sin cuestionarla ni dudarla. Me hizo pensar bastante en mi vida y mi fe religiosa. Decidí hablarlo con un amigo y acabamos riéndonos bastante sobre nuestra ingenuidad.

No quiero decir que yo dejo de creer en Dios o en la religión católica ni mucho menos. Lo que todo esto (el trabajo final y mucho de lo que hemos visto a lo largo del curso) me ha enseñado es que yo puedo decidir por mi propia parte lo que significa la religión para mi. Si la Iglesia puede presentarnos la “historia” según sus intereses y puedo elegir mis creencias, y que de hecho, debo pensar con más en estas cosas. Así que estoy contenta con lo que he sacado de la clase.

Una bitácora dedicada a Sarah y Christie

Quería escribir una bitácora a vosotras dos porque habéis sido muy buenas amigas desde el principio de esta experiencia middlburiense. Me parece apropiado hacerlo de esta manera como estamos acabando la clase y la experiencia de “el Camino.”

Estoy súper-orgullosa de vosotras. Hicisteis algo que la mayoría de la gente ni se le ocurre. Además, lo habéis hecho con emoción y verdaderas ganas. Ninguna de vosotras es muy “outdoorsy” ni muy aficionada de caminatas, pero os daba igual. ¡Qué valientes!

Christie, para ti, sé que esta experiencia fue motivada por tu admirable fe religiosa. Tu entusiasmo para todo siempre me impresiona. Ves el mundo de una manera que me encantaría verlo. Me inspiras ser una persona más optimista, lo que es algo que me hace falta. Hablar contigo siempre es una experiencia agradable. Es una pena que no te quedes aquí en Madrid el año que viene, pero te deseo toda la suerte con tu puesto en Savannah. Espero que mantengamos contacto para que me sigas inspirando en los años que vienen, y ¡claro, si necesitas consejos para enseñar, me preguntas!

Sara, para ti, el peregrinaje fue una experiencia cultural, una manera de ver el país mientras haciendo una actividad muy cultural y muy propia a España. No te entusiasma mucho la idea de hacer ejercicio…cada vez que te pregunto si quieres ir a correr conmigo me contestas con una risa sarcástica. Eso sí, no dudabas hacer la caminata larga y non-obligatoria (a diferencia de Amanda y mi.) Hiciste tus planes para las vacaciones alrededor el peregrinaje, algo que yo no era capaz de hacer. Ahora tienes las memorias de esa experiencia para el resto de tu vida y para tu “álbum de España.” Yo no tengo esa experiencia, pero sí, tengo la experiencia de haber pasado un año inolvidable viviendo contigo. ¡Has sido la mejor compañera que he tenido nunca! Espero que decidas quedarte pero te apoyo en cualquier decisión que tomas.

A los dos...os quiero!

Una petición de ayuda

Hemos más o menos terminado el curso. Nos queda sólo una clase con el Prof. Larrañaga para terminar el curso. Me he dado cuenta de que se me ha escapado el tiempo a lo largo del semestre. Sí, claro, tiene que ver con el hecho de que se termina el programa dentro de nada, y tengo la sensación de “pero, ¿dónde se ha ido el año?” Hay tantas cosas que quería hacer y al final no las he hecho.

En cuanto de la clase, también tengo esa misma sensación. Me gustaría haber podido hacer el Camino a Santiago, tener la experiencia del Camino. Me gustaría, por lo menos, haber ido allí. Me gustaría haber visto la Catedral y tomado fotos de las imágenes que hemos visto a lo largo del semestre. Hace siete años visité a Santiago de Compostela, pero sin un conocimiento bueno de su significado e importancia.

Para el Prof. Ramón tenemos que escribir un trabajo final con tema libre sobre el arte en el Camino. Lo que realmente me gustaría hacer es una comparación de todas las puertas de la catedral de Santiago de Compostela. Me imagino que después de tanto andar, al llegar a Santiago de Compostela y al ver la Catedral, los peregrinos se emocionan tremendamente. Al encontrar la catedral, la meta de los peregrinos, se pueden entrar por más de una puerta. Me gustaría analizar las puertas, o las portadas, de la catedral e imaginarme como un peregrino antiguo y cómo hubiera reaccionado ante cada una. ¿Cómo podría ser la reacción al encontrarse con una puerta a diferencia de otra?

Así, pido ayuda a mis compañeros. ¿Alguien que ha ido a Santiago de Compostela tiene fotos buenas de las puertas diferentes de la catedral? ¿Te importaría compartirlas conmigo?

Para mí, todavía queda tiempo. El año que viene me quedo en Madrid. Espero hacer todo lo que no he hecho este año. Por lo menos he aprendido esto: Hay que aprovechar del tiempo, si no, te arrepientes de todo lo que pudieras haber hecho. Es una lección sencilla, lo sé, pero algo de que realmente me doy cuenta debido a mi experiencia aquí y sobre todo en esta clase.

La gente en el camino

Se nos pidió una entrada sobre la gente con quien coincidimos en el camino, la primera caminata. La verdad es que yo no crucé con mucha gente. Como describí en la última bitácora, pasé mucho tiempo con el grupo y con mis amigas, una cosa que en este momento me hacía falta, y lo agradezco mucho. Pero es cierto que sí hemos coincidido con gente a lo largo del camino. Aquí voy a intentar recordar algunos memorables.

La más graciosa era la mujer en Burgos de Ranero. Nos animaba desde que llegamos al hostal. Ella era una mujer super-feliz pero de una vida sencilla. Nos sacó unas fotos y ojala que tuviera una foto de ella, intentando sacar fotos con la camera al revés… 3 veces! ¡Qué buena manera de empezar la caminata!

Luego, justamente al empezar el camino nos cruzamos con tres hombres del pueblo. No entendí la mitad de lo que nos habían dicho pero era obvio que intentaba animarnos que les gustó ver un grupo de jóvenes haciendo el camino. Tienen orgullos de su pueblo y el hecho que forma parte de algo cultural tan importante en España. Por cierto, uno de ellos llevaba una sudadera de un casino de Las Vegas, creo. Jaja!

Después de cruzarnos con ellos no coincidimos con nadie por mucho rato. Parecía el camino y nosotros, lo cual me daba una sensación de libertad increíble. Aún pasamos por un pueblo sin cruzar con nadie.

Con mucha hambre después de caminar unas horas decidimos pararnos a comer. Llegamos un poco pasado la hora de comer. Imagino que sí éramos una vista extraña, seis chicas guiris con mochilas más grande que ellas mismas, pero por ser en el Camino no podía haber tan extraño. De todas formas la gente de Mansilla parecía poco abierta. ¡Nadie quería darnos de comer! Por fin vimos un bar en el camino y entramos. El hombre de este bar, en cambio, era muy amable y también nos animaban a seguir el camino. Igualmente, había un matrimonio de ancianos en el bar que también era muy interesado en nosotras (aunque no nos entendimos bien.) Esta experiencia, de alguna manera, nos renovó.

Continuamos el camino buscando las flechas amarillas, pero claro, ya era hora que nos despistamos. Yo juro que seguimos las flechas amarillas, y que uno de los “artistas” jóvenes españoles había pintado flechas para confundirnos, pero en todo caso nos perdimos un poco. Con suerte encontramos a una mujer en el camino, quien con gusto nos enseñó la ruta correcta. (Y, por cierto no estábamos muy lejos de la ruta.)

A atardecer llegamos al albergue donde quedamos la segunda noche. Era nuevo y muy chulo. Algunos de nuestro grupo habían coincidido con los dueños de ese albergue más temprano en el camino. No nos hablamos muchísimo pero eran muy simpáticos. No había muchos peregrinos en el albergue pero los que quedaron allí esa noche eran muy interesantes. Conocí a un hombre, Salva, de aspecto un poco raro, pero de todas formas un hombre simpático con quien nos cruzamos varias veces a lo largo del camino. También conocí a un equipo de padre e hijo. El hijo, Andrés, tenía 16 años, más o menos, y aunque me parecía un joven completamente normal, su comportamiento y la relación que tenía con su padre no eran nada típico de esa edad. Andrés hacía el camino para encontrase y su propio camino para la vida. El padre tiene 8 hijos y hace el camino con cada uno. Su manera de hablar sobre su familia era tan tierna y llena de amor que me llenó el corazón de paz. Esos dos me impresionaron mucho.

El día siguiente empezamos de nuevo el camino de las flechas amarillas, siguiéndolas esta vez con más cuidado. No nos hacía falta mucho camino ese día y casi no coincidí con nadie notable en todo el día. Había un viejo en el camino buscando conejos en la mala hierba al lado del camino balbuciendo algunas palabras incomprensibles a nosotros. También Kristina y yo paramos para usar el baño de una concesión de coches. El dependiente allí nos dejo usar el baño a costa de algunas preguntas amables. (¿De dónde éramos? ¿Cómo nos parecía España? ¿Qué tal iba el camino?) Se despidió de nosotros con un fuerte “buen camino.”

Por fin, llegamos a León. En León las primeras personas notables con quienes tuvimos contacto eran las del albergue de las monjas. Como se puede esperar todas eran muy amables y muy interesadas en conocernos. Pilar, la mujer que estaba encargada del albergue ese fin de semana, nos contó muchas cosas. También ella y la monja encargada del albergue (desafortunadamente no me acuerdo de su nombre) nos invitó a una oración especial para los peregrinos. Esta experiencia era buenísima. Hicimos las oraciones de la noche con todas las monjas del monasterio y participamos como una parte integral de ella. Era una experiencia muy plácida, perfecto para acabar la noche.

En el albergue conocimos a muchos otros peregrinos. Esta vez había mucha mas gente en el albergue. Es interesante como cada uno tiene su propio motivo para hacer el camino y me sorprendió la cantidad de peregrinos que hacía el camino solo.

Ahora bien, tuvimos otras experiencias menos amables, sobre todo en los restaurantes. Por ejemplo, el camarero malhumorado que pensaba que con una mesa de guiris podía aprovecharse de nosotras. ¡Cómo cambio la tocada en cuanto llegó Pedro a sentarnos con nosotros y se enteró que sabíamos perfectamente hablar y entender español! Pero no hace falta recordar a esa gente maleducada, son pocas pero están en todas partes. Además, nos encontramos más con gente interesante y amable.

Así era mi experiencia con la gente en el camino. Hay de todo en el camino igual como hay de todo en el mundo. Lo importante es buscar lo bueno disfrutar las experiencias de la vida con ello.