Soy "catolica"
La semana pasada para la clase de Camino de Santiago tuvimos dos ensayitos para escribir. La primera, para el profesor Ramón trataba de analizar una diapositiva que habíamos visto en clase, todos obviamente tenían que ver con la arte en el Camino. Para mi era un poco difícil porque no soy una persona de ver arte para su significado más profundo, sino para disfrutarla por sus propiedades estéticas, pero de todos modos de lo que habíamos hablado en clase yo pude hacer una análisis breve para cumplir los requisitos de la tarea. El otro ensayo para mi fue más difícil y más interesante. Tuvimos que dar nuestra interpretación de lo que es “la inventio” del Camino de Santiago. Si tuvimos apuntes y habíamos pasado mucho tiempo hablando de la historia de la inventio; a recapitular eso no era difícil. Lo difícil de este trabajo era realmente pensar y reflexionar en mis propias creencias religiosas.
Yo fui crecido católica por una madre súper-católica. Ella que me mandó al colegio católica a lo largo de 12 años y me obligaba asistir a la misa con ella todos los domingos y confesar mis pecados por lo mínimo dos veces al año, antes de la Navidad y antes de la Semana Santa. Ella es una madre que sigue preguntándome cada domingo si he ido a la misa. No digo que sea malo todo eso, solo que ahora, como adulta, reconozco que toda mi fe religiosa había estado basada en lo que me decían mi madre, mis profesores, y los curas sin que yo la preguntara, o sea, yo creía sin pensar. Mientras las cuestiones de fe siempre requieren que creas en algo sin prueba, también hay que considerar porque crees en algo. En mi caso, no había desarrollado mi propia fe hasta más o menos recientemente, durante los últimos 10 años. Al estudiar la Inventio asociado con el Camino de Santiago de Compostela, me recordó de mis propios problemas con mi fe religiosa. La verdad es que mi madre a veces me recuerda de las autoridades de la iglesia que habían creado esta leyenda.
El reconocimiento de este problema no fue nada nuevo para mí, pero me hizo pensar una vez más porque sigo siendo católica aunque realmente no estoy de acuerdo con mucho de lo que enseña la iglesia. Además tuve una conversación interesante con un amigo mío quien también asistió al colegio católico toda la vida pero ahora es completamente agnóstico sin ninguna creencia religiosa. Discutimos sobre nuestras actitudes sobre religión y Díos y él me hizo pensar aún más.
Después de todo creo que tengo claras mis creencias. Para abreviarlas, no creo en todo lo que me dice la iglesia pero intento ser una persona con valores cristianos/ católicos. Creo en Díos y la trinidad y a lo mejor me equivoco pero eso es lo que me ayuda y me anima ser una buena persona. Además, me gustan muchas de las tradiciones católicas siempre han sido parte de mi vida. Mi pregunta es ésta, que opináis vosotros compañeros: ¿una persona debe seguir con su religión aunque no está completamente de acuerdo con ella?

Josín dijo
Algunos dicen que la religión no puede hacerse a la carta. Que es un todo que se toma tal cual es.
Sin embargo mi experiencia es que la religión, como la espiritualidad y como otras muchas cosas esenciales están fuera de nuestra capacidad de comprensión, es decir nuestra capacidad es limitada y varía a lo largo de la existencia. No se le puede exigir a a nadie una adhesión total y absoluta a nada y a la religión -a cualquier religión- tampoco.
Creo que la actitud correcta es ver la vida como un proceso -no una foto fija- protagonizada por seres limitados. Así que sí tenemos la suficiente humildad para no dárnoslas de "teólogos" diciendo lo que está bien y está mal en la religión oficial y nos limitamos a tener nuestra propia experiencia vital de la religión a lo que tenemos derecho porque nos ayuda a una vida más plena, creo que hacemos lo correcto.
Así lo veo yo: La espiritualidad y la religión es algo demasiado bueno como para prescindir de ello por convencionalismos. Como dicen los sajones: Hay que tener cuidado de no arrojar el bebé con el agua sucia del baño.
5 Marzo 2007 | 11:03 PM